Hola:
Cada jueves: 1 idea práctica sobre IA aplicada a la odontología, 1 herramienta analizada con criterio y 1 pregunta para pensar durante la semana. Nunca más largo que esto.
1 IDEA · Lo que estos programas hacen bien, y dónde se paran
Esta semana he publicado el pilar de diagnóstico. Si tuviera que resumirlo en una línea: hacen muy bien una parte del trabajo, y es justo la parte que no consiste en diagnosticar.
Lo que hacen bien es lo repetitivo. Un algoritmo no se cansa a las siete de la tarde, no arrastra el caso anterior y marca hoy lo mismo que marcó ayer. Mide, cuenta y delinea con una constancia que ninguno de nosotros sostiene, y en tareas geométricas —separar un diente del hueso, seguir un conducto, medir un nivel óseo— es rápido y fiable. Como segunda lectura de una radiografía, encuentra cosas que se te habían pasado. Eso está medido y es real.
Donde se paran es en el salto de señalar a interpretar. Han aprendido mirando miles de radiografías marcadas por dentistas, así que su objetivo no es acertar: es parecerse a quien los entrenó. Y rinden peor precisamente en la lesión incipiente, la de esmalte, que es donde tu criterio decide entre vigilar y abrir.
Resumido: te ayudan a ver, no a decidir. Confundir las dos cosas es el único error de verdad grave que se puede cometer con ellos.
1 HERRAMIENTA · Lo que le pediría a un programa de diagnóstico
Llevo unas semanas trabajando con uno sobre CBCT, en estudios de cirugía periapical. Todavía no te digo cuál: cuando lo haya usado lo suficiente para opinar con criterio, tendrás un análisis entero en la web. Pero hay algo que ya he visto y que te sirve desde hoy.
El programa clasifica cada diente por colores: patología, tratado sin patología, sano… y una categoría aparte para el diente sospechoso, que define como una probabilidad de entre el 30 y el 50 %. Es decir, te enseña dónde duda.
Eso es lo primero que yo le pediría a cualquier herramienta antes de comprarla: que no te dé solo una marca, sino lo seguro que está de ella. Un programa que enseña sus dudas te obliga a mirar; uno que las esconde te invita a firmar.
Lo otro que he aprendido es dónde está el ahorro de tiempo de verdad: no en decidir, sino en medir. El tamaño de la lesión y la distancia del ápice a la cortical, al seno o al conducto, en los tres planos.
Y dos cosas que no son opcionales: el consentimiento del paciente para tratar sus datos con una IA en la nube, y dejar constancia en la historia de que se usó IA como apoyo y de quién validó el informe.
1 PREGUNTA · El día que el programa marque una lesión de esmalte que tú no habías visto, ¿la abres o la vigilas?
Merece la pena contestarla antes de comprar nada, no después. Si la respuesta es abrir, la herramienta te va a llevar a tratar de más. Si la respuesta es vigilarla y volver a mirarla en seis meses, entonces te está aportando algo de verdad.
→ IA en el diagnóstico dental: qué detecta, qué se le escapa y qué sigue decidiendo el clínico
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Nos vemos el jueves que viene.
— María
Dra. María Peñarrocha Diago · Médico, odontóloga y Profesora Titular de Cirugía Bucal en la Universitat de València · Autora de dos libros sobre IA en la clínica dental
Por si te interesa
He escrito dos libros sobre esto. Las 10 preguntas que Google y la IA hacen antes de mostrar tu clínica dental, si te ocupas de que la clínica se vea; y ChatGPT: uso en la clínica dental, si lo que quieres es aplicarlo en tu día a día.