Principios editoriales

Manifiesto

Esta página existe para que puedas juzgar lo que lees aquí antes de leerlo. Son los cinco principios con los que se escribe cada artículo de este sitio, y la explicación de cómo se sostiene económicamente. Si alguna vez encuentras una pieza que los contradiga, has encontrado un error, y quiero saberlo.

Los cinco principios

Rigor antes que entusiasmo. Distingo siempre lo probado de lo prometedor. Cada cifra va con su fuente y con sus límites, y cuando la evidencia es débil lo digo en la misma frase en que la cito. Ante la duda, el matiz. Y cuando la respuesta honesta es «todavía no lo sabemos», esa es la que escribo.

La bata blanca como estándar. Escribo desde la consulta y desde el aula, no desde el titular. Cuando das clase tienes que poder justificar lo que afirmas; cuando operas, las consecuencias de equivocarte no son teóricas. Esa incomodidad es la que intento traer a cada artículo.

Clínica y negocio, separados. Nunca disfrazo un argumento comercial de recomendación clínica, ni al revés. Que una herramienta te ahorre tiempo y que una herramienta mejore tu diagnóstico son dos afirmaciones distintas, se sostienen con evidencias distintas, y aquí no se mezclan.

Independencia frente a los fabricantes. No vendo software. Ninguna comparativa de este sitio se escribe sabiendo de antemano cuál tiene que ganar, y ningún fabricante decide qué se publica ni cómo. A un fabricante se le puede citar para describir su producto; nunca para sostener una afirmación sobre el estado del campo.

El paciente y la ética como límite. Ninguna eficiencia justifica comprometer la seguridad del paciente ni la responsabilidad profesional. Si una herramienta ahorra tiempo a costa de una decisión que debía tomar un clínico, aquí no se recomienda — por muy bien que funcione.

Hay un sexto principio que no es mío, sino de la profesión: la responsabilidad no se delega. Si aceptas o descartas lo que señala un algoritmo, respondes tú de esa decisión. Todo lo que leas aquí está escrito dando eso por supuesto.

Cómo se sostiene esto

Esta web no vende software y no vive de los fabricantes. Vive de mis libros y de estudiar esto cada día, y por eso puedo escribir que una herramienta no te conviene sin que me cueste un cliente.

No te voy a prometer que no vaya a aceptar nunca un patrocinio. Te prometo algo que sí puedo cumplir siempre: si alguna vez existe una relación comercial con una herramienta de la que escribo —patrocinio, afiliación, formación, colaboración o consultoría—, lo leerás al principio de ese artículo, antes que nada. Nunca en letra pequeña, nunca al final, nunca escondido dentro de un párrafo.

Y aunque exista, la conclusión no se negocia: ninguna comparativa de este sitio se escribe sabiendo de antemano cuál tiene que ganar. Eso es lo que hace que valga la pena leerlas.

Abajo está la lista de los artículos que han llevado declaración. Si está vacía, es que no ha habido ninguno.

Artículos con declaración

Ningún artículo publicado hasta la fecha ha llevado declaración de relación comercial.

Última revisión de esta lista: 3 de septiembre de 2026.

Si algo de esto falla

Un manifiesto que nadie puede comprobar no vale nada. Si encuentras un artículo que contradiga alguno de estos puntos —una cifra sin fuente, un elogio que suene a folleto, una comparativa que no cuadre—, escríbeme a maria@mariapenarrocha.com y lo corrijo o lo explico. Los artículos de este sitio se actualizan y se vuelven a fechar; las correcciones se dicen, no se disimulan.

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